¡Quienes Somos?

ACARH es una asociación de ámbito regional sin ánimo de lucro, inscrita con el numero 22340 de la Sección Primera del Registro Único de Asociaciones de la Junta de Comunidades de Castilla- La Mancha. La asociación se constituye por tiempo indefínido para el estudio, la investigación, el conocimiento, la divulgación y la recreación de hechos históricos. .

¿QUE ES LA RECONSTRUCCIÓN HISTORICA?

La reconstrucción histórica, como la frase implica, es traer a la vida el pasado, reviviendo algunos de sus aspectos para educar y al mismo tiempo entretener al público, para hacer más cercana la historia y despertar su interés en ella..

MUSEO MILITAR HISTORICO VIRTUAL DE ACARH

ACARH .Quiere resalsatar no solamente la importancia de los museos por su aportación a la configuración de la sociedad del mañana sino también que luchamos contra la ignorancia para mantener la cultura y contra la vulgaridad para mantener la cortesía y los buenos modales en el trabajo, en la calle y en la familia..

REFUGIOS ANTIAÉREOS DE ALBACETE

Refugio del Altozano, Albacete. Más de una docena de refugios antiaéreos públicos, y otros particulares, podían albergar a unas 17.500 personas (un tercio de la población albaceteña de entonces) .

Fuga en Dunkerque

El 10 de mayo de 1940 tropas de asalto aerotransportadas tras una oleada de ataques aéreos abren el paso a dos grupos de ejércitos alemanes que invaden Bélgica y Holanda.

sábado, 29 de abril de 2017

Castigo a colaboracionistas

Cuando Petain firmó en junio de 1940 el armisticio con la Alemania de Hitler, Francia fue dividida en dos territorios: la zona ocupada por los alemanes y la Francia de Vichy, al principio sin ocupación militar alemana pero colaboradora del Eje. Hubo otra Francia, la que siguió la lucha, en el exilio o en la Resistencia, la Francia Libre. Cuando fue liberada París, atrás quedaba la colaboración de las autoridades de Vichy y la policía en la deportación de judíos franceses a los campos de concentración y exterminio, o el envío de 10.000 voluntarios fascistas franceses de la División Carlomagno al frente ruso para luchar contra la URSS. 




Los franceses que “colaboraron” con los ocupantes lo pasaron mal, y no sólo los máximos dirigentes como Petain o Laval, incluso simples ciudadanos acusados de apoyar a los ocupantes. Hubo actos públicos donde los colaboracionistas fueron sometidos al escarnio público o a algo peor. Se calcula que unos 10.000 franceses fueron ejecutados por colaboracionistas, la mayoría sumariamente, sin juicio alguno. Igual ocurrió en otros países con quienes apoyaron la ocupación alemana. 




La mujeres fueron de las que más sufrieron la vergüenza pública por mantener relaciones con soldados u oficiales alemanes, aunque en la gran mayoría de los casos eran relaciones de supervivencia. Incluso se dio algún caso aislado en que algunas mujeres actuaron de francotiradoras o saboteadoras contra las fuerzas aliadas. Entre las mujeres lo más habitual era cortarlas el pelo y hacerlas pasear desnudas o semidesnudas por las calles mientras la gente las insultaba o arrojaba objetos. Incluso eran expulsadas de la ciudad, algo que al principio era permitido por las autoridades aliadas.



En conjunto con la imagen anterior en esta la madre de Madeleine Bazise trata de proteger a su hija cerrando el paso en la puerta de su casa a los miembros de la resistencia, 1945.



Un grupo de mujeres francesas acusadas de colaboración, son humilladas públicamente, con sus cabezas rapadas y semidesnudas, son escoltadas por las calles parisinas, 1945.

Ejecución sumaria de acusados por colaboracionismo. Fatal destino.

Una mujer acusada de colaboradora, regresa con su hijo de padre alemán, a su hogar después de ser rapada por la resistencia, en el pueblo de Chartres, 1944.






Una mujer con su cabeza rapada, acusada de colaboracionismo, es escoltada por un miembro de la resistencia en las calles de Chartres después de su liberación, agosto 1944.

Miembros de la resistencia cortando el cabello a una mujer acusada de colaboracionismo, en 1944.





Y lo peor... ejecución pública de traidores franceses, por un pelotón en una plaza pública de Grenoble, 13 de septiembre de 1944. 

A la izquierda, dos hermanas, Madelaine Bazise y Suzanne Lemoine (sin pañuelo sobre su cabeza) son acusadas por otra mujer, de colaborar con los alemanes, en el pueblo de La Eglise, cerca de Liesville, 1945.

Dos personas acusadas de espionaje y colaboración con la Gestapo, al centro la mujer vestida de negro y el hombre de camisa blanca, son capturados por la resistencia francesa, fecha presumiblemente 1944.

Humillación de una chica francesa arrastrada desnuda y golpeada violentamente en una calle de Marsella por una multitud.






Bibliografía:

The Patriotic Traitors: A History of Collaboration in German-occupied Europe, 1940-45 por David Littlejohn ISBN 0-434-42725-X.
Toynbee, Arnold (1985). La Europa de Hitler. Madrid: Sarpe. ISBN 8459904121.
Shirer, William (1976). The rise and fall of the Third Reich : a history of nazi Germany. Londres: Pan Books. ISBN 0330700014.
Simon Kitson's Vichy web-page
Liberty, Equality, Fraternity, But Not for All: France and the "Alien" Jews, 1933–1942

lunes, 10 de abril de 2017

El último concierto de la Filarmónica de Berlín





Al tomar el poder el Partido Nacional-Socialista en 1933, el Estado Alemán asumió la financiación completa de la orquesta, que por fin pudo prescindir de los conciertos populares. La Filarmónica de Berlín - y Furtwängler - eran ahora la Orquesta Insignia alemana, y, por tanto, representantes culturales del nuevo Estado. A consecuencia de este hecho, en los meses siguientes, varios miembros de la orquesta, de origen judío, entre ellos el Konzertmeister Szymon Goldberg, tuvieron que abandonar sus puestos en la orquesta, y emigraron fuera del país, sobre todo a Estados Unidos. Al mismo tiempo, varios miembros de la orquesta se afiliaron al Partido Nazi, y comenzaron a ejercer presión sobre sus compañeros.


En 1934 Furtwängler dirigió a la Filarmónica música del prohibido Felix Mendelssohn, y el estreno de la sinfonía Mathis der Maler, de Hindemith, al que el régimen consideraba una autor de "Música degenerada", y a quien el director defendió públicamente. A raíz del consiguiente escándalo, Furtwängler fue obligado a renunciar a todos sus cargos. En lo sucesivo sólo pudo dirigir a la Filarmónica como director invitado, y la orquesta quedó sin un director titular.


El 12 de abril de 1945, tuvo lugar el último concierto de la Filarmónica en la capital del desmoronado III Reich. Berlín era una ciudad asediada y ya en ruinas. La idea de celebrar este último concierto partió del Ministro de Armamento, Albert Speer, que también fue el arquitecto jefe de Hitler. El último concierto de la Filarmónica antes del final de la guerra se produjo en la Sala Beethoven el 19 de marzo de 1945, con obras de Mozart, Haendel y Beethoven, dirigidas por Johannes Schüller. El edificio de la Philharmonie había resultado destruido el año anterior por un bombardeo aéreo. 


La Filarmónica de Berlín no estuvo dirigida por su director habitual, Wilhelm Furtwängler, que había huído a la neutral Suiza. La condujo con su batuta Johannes Schüller en la sala Beethoven ya que el edificio principal fue destruido por los bombardeos aliados un año antes.


Furtwängler dirige a la Filarmónica en un concierto propagandístico en la fábrica AEG de Berlín, en 1942.


Todos los asistentes al concierto se encontraban atrapados en la ciudad. A tan solo 50 kilómetros se encontraban las tropas soviéticas. Durante el concierto nadie se quitó el abrigo. Hacía un frío glacial y no había electricidad. Nadie estaba tranquilo, todos estaban serios y preocupados ante el apocalipsis que se cernía sobre Berlín.


El programa incluía el Concierto para violín de Ludwig Van Beethoven y la Sinfonía Romántica de Anton Bruckner, la señal de Speer a los músicos de que debían prepararse para abandonar Berlín lo antes posible si no querían ser reclutados forzosamente en las Volkssturm, el "ejército del pueblo", usado como carne de cañón y formado por ancianos y niños que servía de última esperanza a Alemania, o ser capturados por los soviéticos. Finalmente, como si de una ópera dramática se tratase, el concierto finalizó con el Götterdämmerung (Crepúsculo de los Dioses) de Richard Wagner, como siniestra banda sonora del fin del III Reich, que Hitler vaticinó que duraría mil años.


Según cuentan, a la salida, adolescentes de las Juventudes Hitlerianas entregaron cápsulas de cianuro a los asistentes.


El 30 de mayo de 1945, se celebró el primer concierto de una Europa que entraba en la dura postguerra. El primer concierto una vez terminada la guerra tuvo lugar el 30 de mayo, tres semanas después del fin de los combates en Europa, en el Titania-Palast, un antiguo cine en el barrio berlinés de Steglitz, que en los años sucesivos fue una de las sedes provisionales de la orquesta. Se interpretaron obras de Mendelssohn (redimido tras la guerra), Mozart y Tchaikovsky y el director fue el ruso Leo Borchard, ya que las autoridades norteamericanas de ocupación habían prohibido a Furtwängler volver a dirigir en Alemania, mientras no fuera sometido a una investigación de su relación con el régimen nacional-socialista.


De hecho, Furtwängler escapó a Suiza poco después de un concierto en Viena con la Orquesta Filarmónica de Berlín el 28 de enero de 1945. En aquel concierto dirigió una versión de la Sinfonía nº 2 de Brahms que fue grabada en cinta y es considerada como una de sus grandes versiones.



Tras la guerra, las grabaciones radiofónicas fueron confiscadas por la Unión Soviética, que en 1990 devolvió una copia a la República Federal de Alemania.


En mayo de 1947, tras concluir el proceso de desnazificación, y una vez levantada la prohibición, Furtwängler volvió al podio de la Filarmónica, interpretando obras de Beethoven. En un histórico concierto, el 28 de septiembre, el violinista Yehudi Menuhin, que había apoyado públicamente a Furtwängler durante la desnazificación, tocó con él y con la Filarmónica el Concierto para violín de Beethoven. En 1948, Furtwängler y Celibidache llevaron a la orquesta por primera vez después de la guerra de gira al extranjero, a Inglaterra. Ambos directores compartieron la titularidad de la orquesta hasta 1952, cuando el gobierno de la ciudad de Berlín asumió la gerencia de la orquesta, y ofreció a Furtwängler el puesto de director principal vitalicio.


Orquesta Filarmónica en la Berliner Philharmonie.




Bibliografía:

En alemán:
E. Furtwängler, Über Wilhelm Furtwängler, Brockhaus, Wiesbaden, 1980 (Wilhelm Furtwängler, Lattès, Paris, 1983)
W. Furtwängler, Gespräche über Musik, Atlantis Verlag, Zurich, 1948, 2e éd. 1949; Ton und Wort, Brockhaus, 1954, 10e éd. 1982 (s s; Der Musiker und sein Publikum, Atlantis Verlag, 1954; Aufzeichnungen Birkner éd. Brockhaus, 1980 (Notebooks 1924-1954, M. Tanner, Londres, 1989).
B. Geissmar, Musik im Schatten der Politik, Atlantis Verlag, Zurich, 1985.
K. Hocker, Wilhelm Furtwängler, Weg und Wesen, Rembrandt Verlag, Berlin, 1960.
C. Riess, Furtwängler, Musik und Politik, Scherz, Berne, 1953.
F. Thiess, Wilhelm Furtwängler Briefe, Brockhaus, 1980.
Wackernagel, Wilhelm Furtwängler. Die Programme der Konzerte mit dem Berliner Philharmonischen Orchester, 1922-1954, ibid., 1958
B. Wessling, Furtwängler, eine kritische Biographie, Deutsche Verlag Anstalt, Stuttgart, 1985.
Johannes Althoff: Die Philharmonie. Berlin-Edition, Berlin 2002, ISBN 3-8148-0035-4.
Oliver Blümel: Die zweite und dritte Sinfonie Wilhelm Furtwänglers. Tenea, Berlin 2003, ISBN 3-936582-70-X.
Dietrich Fischer-Dieskau: Jupiter und ich. Begegnungen mit Wilhelm Furtwängler. Berlin Univ. Press, Berlin 2009, ISBN 978-3-940432-66-7.
Elisabeth Furtwängler: Über Wilhelm Furtwängler. F.A. Brockhaus, Wiesbaden 1979, ISBN 3-7653-0307-0.
Herbert Haffner: Furtwängler. Parthas, Berlin 2003, ISBN 3-932529-45-6.
Annemarie Kleinert: Berliner Philharmoniker von Karajan bis Rattle. Jaron, Berlin 2005, ISBN 3-89773-131-2. (online)
Fred K. Prieberg: Kraftprobe. Wilhelm Furtwängler im Dritten Reich. Brockhaus, Wiesbaden 1986.
DIE ZEIT Klassik-Edition, Band 10: Wilhelm Furtwängler. mit CD (Neunte von Beethoven), Zeitverlag Gerd Bucerius, ISBN 3-476-02210-2.
Jan Schmidt-Garre: Furtwänglers Liebe, Filmessay. DVD Arthaus
Eberhard Straub: Die Furtwänglers. Geschichte einer deutschen Familie. Siedler Verlag, München 2007, ISBN 978-3-88680-839-710
Wilhelm Furtwängler In Diskussion / Werkverzeichnis Wilhelm Furtwängler - Amadeus Verlag (Bernhard Päuler), Winterthur, Schweiz, ISBN 3-905049-72-4
En francés:

Elisabeth Furtwängler, Pour Wilhelm: suivi d'une correspondance inédite (1941-1954) [« Über Wilhelm Furtwängler»], Paris, L'Archipel, 2004, 204 p. (ISBN 2-84187-646-2)
Gérard Gefen, Furtwängler: Une biographie par le disque, Paris, Belfond, 1986, 222 p. (ISBN 2-7144-1866-X)
Audrey Roncigli (préf. Jeremy Menuhin), Le cas Furtwängler: un chef d'orchestre sous le IIIe Reich, Paris, Imago, 2009, 294 p. (ISBN 978-2-84952-069-7)
Werner Thärichen (préf. Rémy Louis), Furtwängler ou Karajan, Arles, B. Coutaz, coll. « Collection Musique», 1990, 159 p. (ISBN 2-87712-043-0)
En inglés:
Ardoin, John. The Furtwängler Record, Portland, Amadeus press, 1994, 378 p. (ISBN 0-931340-69-1)
Furtwängler, E. Furtwangler's Love, DVD, Jan Schmidt-Garre, Arthaus Musik, 2008.
Gillis, D. Furtwängler and America, Maryland Books, New-York, 1970, rep. Rampart Press, Forestville (Calif.), 1980.
Kater, M. H. The Twisted Muse: Musicians and Their Music in the Third Reich, Oxford University Press, Oxford, 1997.
Prieberg, F. K. Trial of Stength. Wilhelm Furtwängler and the Third Reich, Quartet Books, Londres, 1991
Schönzeler, H.-H. Furtwängler, Timber Press, Portland (Ore.), 1990.
Shirakawa, S. H. The Devil's Music Master. The Controversial Life and Career of Wilhelm Furtwängler, Oxford Univ. Press, New-York, 1992.PS








































jueves, 6 de abril de 2017

Mito y fantasía de la Francia resistente


César Cervera. Diario ABC 12/06/2015.

El escaso papel militar de la Resistencia francesa.

La imagen de los miembros de «La Résistance», ataviados con boinas y brazaletes, combatiendo a los alemanes por los bosques bretones, ocupa un lugar preferente en la vinculación histórica de los franceses como pueblo centinela de la libertad. No obstante, la realidad de Francia durante la II Guerra Mundial fue otra muy distinta al mito que hoy pervive. La Resistencia francesa se antojó escasa frente a un régimen que contó con gran respaldo por parte de los grupos dirigentes franceses, ya fuera por miedo o por interés político.

Francia se vio obligada a firmar un armisticio con Alemania el 22 de junio de 1940 que condujo a la ocupación directa alemana de París y de dos tercios de Francia. Como muestra de humillación, Adolf Hitler impuso que el documento se firmara cerca de Compiègne, ya que allí se había firmado el armisticio con Alemania en la Primera Guerra Mundial. Ordenó, además, que se trajera el mismo vagón de ferrocarril donde se había firmado aquel armisticio y se colocó en el mismo lugar donde había estado en 1918

El sabotaje de las líneas de suministro militar, las operaciones militares de bajo impacto contra las tropas de ocupación y las fuerzas del régimen de Vichy y la difusión de una amplia prensa clandestina fueron las principales actividades de «La Résistance», que, a través de los conocidos como maquis, afianzaron su area de acción sobre las zonas montañosas de Bretaña y del sur de Francia. Estos grupos clandestinos, sin embargo, solo llegaron a movilizar al 2 o 3% de la población francesa en su periodo de mayor actividad. Una cifra escasa frente al colaboracionismo reinante y el sorprendente silencio de muchos grupos políticos como los comunistas.

Además de implicar a un porcentaje bajo de la población, que se elevó solo cuando el balance de fuerzas europeas empezó a perjudicar a los alemanes, el impacto militar de las acciones de la Resistencia francesa ha sido estimado por los expertos en el conflicto mundial como muy limitado.

la Resistencia Francesa apenas fue una brisa comparada con la ventisca kamikaze del levantamiento del gueto de Varsovia, el incansable coraje del Armia Krajowa en Polonia, la tenacidad de los guerrilleros griegos y soviéticos, y la efectiva audacia de los partisanos yugoslavos. Fue, de hecho, un decisión propagandística del carismático Charles de Gaulle la que equiparó la oposición de su país a la mostrada en otros rincones de Europa.

En paralelo a la tímida resistencia surgida en el interior de Francia, el general Charles de Gaulle fundó en su exilio en Londres el movimiento «Francia Libre» en contra del gobierno de Vichy.

La resistencia interna no fue apenas relevante desde el punto de vista militar hasta los últimos compases del conflicto, pero su progresiva implantación en las masas populares, rurales y urbanas contribuyó a crear un ambiente hostil contra las tropas germanas que, con cada acción de sabotaje, iba minando un poco más la moral alemana.

Al final del conflicto, las fuerzas de la Resistencia pudieron desempeñar un papel activo en la liberación de su país. Tras el desembarco de Normandía, el 6 de junio de 1944, liberaron, sin intervención del Ejército aliado, toda la parte de Francia situada al sur y oeste del Loira y del Ródano, después de haber reconquistado Córcega en 1943. Participaron, asimismo, en otros frentes junto a los ejércitos angloamericanos para liquidar los últimos rescoldos controlados por los alemanes.

























Bibliografía:

Robert Paxton: Vichy France Old Guard and New Order.
Alan Riding: "Y siguió la fiesta".

martes, 4 de abril de 2017

Objetivo: París

En el espíritu de los franceses pesaba también el hecho de que desde el 1 de agosto se había producido una sublevación en la ciudad polaca de Varsovia, con preponderancia de población civil, y que esperaban que tuviese éxito en espera de la llegada del Ejército Rojo a la ciudad. Análogamente, en el caso de producirse una insurrección en París necesariamente se daba por hecho que los Aliados intervendrían rápidamente para liberar la ciudad de sus ocupantes alemanes y evitar represalias contra la población civil francesa y contra la propia ciudad de París.


Los Aliados, venciendo la resistencia alemana, avanzaron hacia París. Se acordó una tregua, a propuesta de Raoul Nordling, cónsul de Suecia, que fue aprovechada por ambas partes: los alemanes para iniciar la evacuación de la ciudad, la Resistencia para reforzar sus posiciones. Mientras tanto, el 23, Dietrich von Choltitz recibió la orden de Adolf Hitler de destruir la ciudad. En la tregua, se pactaba un combate de honor para salvaguardar las apariencias y evitando así que Hitler acusara a sus oficiales de ordenar la retirada sin luchar; después de ello von Choltitz se comprometía a que sus tropas abandonasen la ciudad y a la rendición de los responsables militares alemanes, acuerdo al que se oponían los comunistas franceses, liderados por Rol-Tanguy.

Los insurrectos, escasos de municiones, no hubiesen podido mantener mucho tiempo la resistencia ante los alemanes. Sin embargo, habida cuenta de la situación desesperada en que se encontraban, y tras obtener la aprobación del general Charles de Gaulle, quien pensaba que sólo la división de Leclerc debía tener la gloria de haber liberado París, el general Leclerc forzó la situación ante los Aliados al dar la orden de avance hacia París (contra las órdenes de su superiores estadounidenses) a los elementos de vanguardia y reconocimiento de la 2.ª División Blindada del ejército francés, entre los que destacaba la 9.ª Compañía de Reconocimiento, al mando del capitán Raymond Dronne, conocida como La Nueve y formada casi exclusivamente por españoles antiguos componentes del Ejército Popular Republicano, que igualmente eran una parte importante de los efectivos de la División; el batallón del 2.º Regimiento de Marcha del Chad en el que se integraba La Nueve estaba al mando de Joseph Putz, un voluntario de las Brigadas Internacionales en la Guerra Civil Española.

Por otra parte, junto a los acontecimientos que se sucedían en el centro de la ciudad, a las afueras de la misma se producían escaramuzas y emboscadas, preparadas por resistentes y partisanos La capital francesa fue liberada el 26 de agosto por las tropas francesas del general De Gaulle. Los primeros en entrar en la ciudad fueron las tropas de la 2ª División Blindada del Chad, conocida como División Le Clerc, con la 9ª compañía (La Nueve) en cabeza formada principalmente por españoles republicanos. En septiembre de 1945 los aliados lograban recuperar la totalidad del territorio francés. 

Se calcula aproximadamente en unos 1500 hombres el número de bajas entre la Resistencia francesa y los civiles caídos en las luchas por la liberación de la ciudad, mientras que las pérdidas de los alemanes fueron de unos 3200 muertos en los combates y 12 800 prisioneros. Secundino Serrano, citando a Claude Chambard, indica que los Aliados sufrieron 1062 muertos (532 de las FFI, 130 de la 2.ª DB y 400 paisanos) junto con 7024 heridos (1005 de las FFI, 310 de la 2.ª DB y 5700 paisanos. Los alemanes, 2788 muertos, 4911 heridos y 11 000 prisioneros. Robert Aron da para los FFI 901 muertos y 155 heridos; 582 muertos y 2012 heridos para los civiles, junto con 2788 muertos y 4911 heridos para los alemanes.


El papel de los españoles.

La historiografía francesa, seguida por la mayor parte de los historiadores, siempre había eludido tratar el tema de la participación de los exiliados republicanos españoles refugiados de la Guerra Civil Española, hasta que en 2004 la Alcaldía de París rindió público homenaje a dicha participación, incluyendo la colocación de una placa en su recuerdo.

La placa se encuentra en un muro junto al río Sena, en el Quai Henri IV, y fue inaugurada el 24 de agosto del 2004 por Bertrand Delanoë, alcalde de París, en presencia de Javier Rojo, presidente del Senado de España y de una delegación de políticos españoles que posteriormente rindió homenaje a los supervivientes españoles de la Liberación de París.

También se bautizó una vía de la Liberación con el recorrido seguido por La Nueve.
En 2015 el rey Felipe VI de España inauguró el jardín adyacente al Ayuntamiento de París, renombrado como "Jardín de los combatientes de La Nueve".

Asimismo fue destacada la presencia de republicanos españoles en la Resistencia de París. Charles Tillon, resistente parisino que luego fue destacado político y ministro francés, la calcula en unos 4000 españoles. Secundino Serrano, sin embargo, recoge estimaciones actuales más reducidas, del orden de unos 500 republicanos en la Resistencia parisina.


Automóvil blindado M8 Greyhound de los Aliados en París, bajo el Arco del Triunfo.



Los sublevados parisinos disponiéndose a combatir nuevamente.







Aunque convendría tener las cosas claras, «La Résistance» fue equiparada de forma poco precisa al incansable coraje del Armia Krajowa en Polonia, a la tenacidad de los guerrilleros griegos o a la audaz actividad de los partisanos yugoslavos. La Resistencia francesa se antojó escasa frente a un régimen que contó con gran respaldo por parte de los grupos dirigentes franceses, ya fuera por miedo o por interés político. 










Durante el 24 de agosto las luchas fueron intensas, aunque el comandante alemán no quería una guerra en la ciudad no pudo evitar que París se convirtiera en un campo de batalla. Finalmente los soldados de la 2 DB consiguieron llegar hasta el cuartel general alemán en el Hôtel Meurice, en pleno centro de París, otra hazaña de "la Nueve". El general von Choltitz se rindió y dió las órdenes necesarias para que la resistencia de los alemanes cesara, fue alrededor de las dos de la tarde del día 25 de agosto 1944.


Los combates callejeros fueron encarnizados. Se acordó una tregua gracias a los esfuerzos de tres personas, el cónsul sueco Raoul Norling, el general Marie-Pierre Koenig jefe del estado mayor de las FFI (Forces Françaises de l'Intérieur) y el general von Choltitz que no quería tener una matanza con miles de víctimas que dejaría la ciudad en ruinas y que haría que su nombre pasara a la historia como un criminal.






Sin embargo la situación era explosiva y pronto se reanudaron los combates callejeros. Ante esa situación la única solución para evitar una matanza era que los aliados entraran lo antes posible en París.














Insurgentes parisinos luchando.







Los días posteriores fueron días de venganza, los "colaboracionistas" franceses fueron capturados y castigados. Una mancha vergonzosa, hacer justicia o arbitrariedad, pero la crueldad es algo repugnante, especialmente cuando se ejerce sobre mujeres indefensas que probablemente lo único que hicieron fue ganarse los favores de algunos soldados alemanes para que sus familias pudieran comer.


El general Charles De Gaulle en "Les Champs Elysées".








Desfile de las tropas de la 28.ª División de Infantería del Ejército de los Estados Unidos por los Campos Elíseos de París el 29 de agosto de 1944.


Desfile de la 2.ª División Blindada del general Leclerc por los Campos Elíseos de París el 26 de agosto de 1944.


"La Nueve", formada mayoritariamente por republicanos españoles, es un hecho poco conocido y que merece recordarse. Muchos de ellos dejaron sus vidas en los campos de batalla de Europa. 


La primera página del "Liberation" del 25 de agosto de 1944, sin duda el nombre del periódico es muy adecuado.


En la foto, semi-oruga de "La Nueve", con el nombre de una de las batallas de la Guerra Civil Española (Brunete), en París.






Bibliografía:

Aron, Robert: Histoire de la Libération de la France, 2 vols. Librairie Arthème Fayard, 1959.
Beevor, Antony (2009). El día D. La batalla de Normandía. Barcelona: Círculo de Lectores/Crítica. ISBN 978-84-672-3899-0.
Beevor, Antony; Cooper, Artemis: París. Después de la liberación: 1944-1949, Editorial Crítica, Barcelona, 3.ª edición, 2003. ISBN 84-8432-437-0
Sánchez Agustí, Ferran (1999), Maquis a Catalunya Cap. III: La Résistance. Espanyols en l'alliberament de París Lleida: Pagès editors ISBN 84-7935-612-X
Serrano, Secundino: La última gesta. Los republicanos que vencieron a Hitler (1939-1945). Ediciones El País, Barcelona 2006. ISBN 84-663-1823-2PS

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